Accidentología clínica

 

Promoción del personal Técnico de Transporte Sanitario: rescate de víctimas, biocinemática del impacto y atención médica urgente.

 

 

 

Rescate  de víctimas  y datos de interés médico

 

El accidente de tráfico constituye, sin duda, una singularidad traumática. La violencia del impacto, la energía cinética liberada con ocasión del mismo, el influjo de los movimientos comunicados, como por ejemplo por acción de la frenada y otros fenómenos de aceleración y deceleración brusca, la existencia de múltiples puntos de contacto a raíz del traumatismo, con la generación de daños de diversa índole y distribución, etc., sin olvidar tampoco posibles lesiones sobreañadidas cuando las condiciones de evacuación del lesionado son dudosas o incorrectas, movilización errónea, son algunos de los aspectos a tener muy en cuenta en la patogénesis lesional. 

  

En el rescate y evacuación de los lesionados por hechos del tráfico han de aplicarse cuantos medios sean posibles para que se realice en las mejoras condiciones. La forma y manera en que se lleva a cabo tal rescate es muy importante, desde la extracción de la víctima (simple, compleja, con o sin “encarcelamiento” previo), seguida de un rastreo anatómico breve, hasta la evacuación propiamente dicha, salida del escenario del accidente, y, finalmente,  su llegada al hospital.

  

Tal propósito precisa potenciar el protagonismo del personal técnico de los medios de transporte que habitualmente viene actuando en estas contingencias, motivándoles en su responsabilidad, propiciando una formación que les dote de mayor autonomía y capacidad de actuación,  que al mismo tiempo incidirá incrementando el estímulo en su dedicación profesional, al comprobar que su actividad se promociona al llenarse con elementos sustantivos y tangibles.

  

Involucrados en este contexto, se procurará que a la vez que auxilian  a los lesionados, aprovechando su calidad de testigos en primera línea,  recojan de forma breve datos del accidente de interés médico-accidentológico inmediato, siguiendo un protocolo.

  

Un protocolo para  la recogida datos a raíz de los accidentes por hechos de la circulación, que una vez en llegado al Hospital sea transferido al centro, y se incorporé a la documentación médica  correspondiente a la persona objeto de atención, para un mejor conocimiento de la biocinemática del impacto.

  

La tarea del personal sanitario de urgencias, siguiendo este orden,  ha de coordinarse con la de los técnicos del transporte sanitario, en la forma del contenido de las actuaciones propuestas para estos últimos  sea informado de inmediato al facultativo responsable de la asistencia inicial del lesionado, incluyendo  datos fotográficos del accidente, pensando en una mejor información causal de dicho personal sanitario. 

  

Biocinematica del impacto y previsión de daños

 

El análisis de la geometría del movimiento (cinemática)  aplicada a la biología humana (biocinemática) puede conocer múltiples proyecciones, entre otras, aprovechar su utilidad para un acercamiento y una mejor explicación de las causas, mecanismos y sus consecuencias traumáticas en las personas lesionadas por hechos de la circulación, y, asimismo, para investigación y reconstrucción de los accidentes en lo que al biosistema interesa.

  

Sucede en ocasiones, la práctica así lo confirma, que ante un traumatismo la   atención de los servicios médicos encargados de prestar los primeros cuidados se polariza en especial, a veces únicamente, hacia lo que parece más apremiante, pudiendo pasar desapercibidas  o quedar enmascaradas otras lesiones, dado lo que se estima como cuadro principal, comprensible, por otra parte, cuando la perentoriedad de actuar supone una urgencia vital. Esta inercia puede olvidar otras lesiones. No obstante, hay que tener presente que “en los lesionados graves jamás se logra de ordinario un diagnóstico definitivo” (J. WILDER), y más aún en los politraumatismos.

  El conocimiento de las circunstancias del accidente sufrido por la víctima, junto al análisis biocinemático y patocinemático referido al cuerpo de la víctima, puede ser de gran interés en un número nada despreciable de casos, en la manera que contribuya como elemento predictivo, de información, a veces hasta imprescindible, para un diagnóstico más certero de las verdaderas lesiones habidas en el impacto.

  

Algunos tratados de traumatología, ya clásicos,  describen lesiones típicas bien conocidas por los médicos como directamente ligadas a los impactos automovilísticos.  No obstante, en una considerable mayoría, la compresión del alcance del mecanismo patogénico activado con ocasión del accidente permanece oculto, y, no pocas veces, ocultas también las consecuencias del mismo.

  

La industria del automóvil, en sus centros de investigación,  consciente del problema que representan los accidentes de tráfico, además de incidir directamente en la seguridad pasiva, ha ido introduciendo mejoras progresivas en los vehículos, con una finalidad preventiva, directamente relacionadas con la seguridad pasiva, en el intento de que se vean reducidas las consecuencias dañosas que provocan esta clase de contingencias.   No obstante, tampoco  se puede olvidar que los ingenios y medios que pretenden dar protección a los pasajeros  de un vehículo son capaces de lesionar, lo que está empezándose a conocer, cada vez mejor, lo que hace pensar en nuevos patrones lesionales. 

  

Recientemente se ha publicado que la activación de la bolsa de aire (“airbag”) está ligado a un aumento de lesiones de pie y tobillo. Los autores del trabajo han indicado: “estamos observando traumatismos que no habíamos visto antes” (J. L. THOMAS, 2007, Hospital de Birmighan, Alabama, EEUU)

  

 

Es importante, pues,  que se añada  a la documentación clínica, desde la  entrada de la víctima en el Hospital, una ficha protocolaria en que figuren los datos, de forma clara y precisa, relacionados con el accidente, como son, a título meramente indicativo,  los elementos y las condiciones en las que se produjo: escenario, tipo de impacto, vehículos implicados (cuadrantes de colisión, vector de impacto, zonas de intrusión); elementos de retención (cinturón, apoya cabezas, airbag/s); desplazamiento global y segmentario del conductor y resto de los ocupantes; lugar y posición de la víctima post-impacto; resistencias internas, huellas, vestigios, signos en el habitáculo; proyección entre los ocupantes, objetos,   y “contactos” en general.

  

 

Además, sería conveniente que se agilizaran los trámites administrativos para que el  personal sanitario con la mayor brevedad tuviese acceso al atestado elaborado por las autoridades del tráfico, con el fin de impulsar una labor sanitaria  global, e investigadora, en este terreno. El equipo de atestados de la  Guardia Civil actúa en más de 40.000 accidentes al año (Revista de Tráfico y Seguridad, marzo/abril 2007),  datos que posteriormente pasan a la Dirección General de Tráfico (DGT), y, en su caso, a la autoridad judicial llamada a intervenir.  Es lástima que semejante caudal de información no llegue a otros ámbitos, pues sería útil  procesarla para su aprovechamiento en el terreno de la accidentología médica.  Sería deseable igualmente que tales datos figurasen en los respectivos archivos hospitalarios de lesiones del tráfico, con interconexion en todo el Estado, con datos de carácter global del accidente, con referencia en particular al tipo y circunstancias del hecho junto  a la localización topográfica de las lesiones,  facilitando, finalmente, el acceso a los investigadores, para, entre otros cometidos, y a partir de un gran banco de datos, elaborar estudios sobre el espectro de posibles lesiones dada la naturaleza del impacto, colacionando situaciones nuevas, a la vez que daría la posibilidad de profundizar en los  conocimientos ya existentes. Además, la realización  en el hospital de la autopsia completa y sistemática en los cadáveres de las víctimas por hechos del tráfico,  con fines de investigación, promocionando al mismo tiempo  otras técnicas como la ecopsia, merece especial atención, pues las aportaciones de tales exámenes contribuyen de forma decisiva a una ampliación de  conocimientos en el capítulo de los grupos generales de lesiones en cada tipo de accidente y “patrones” lesionales de carácter orientativo, patrones cinemáticos que expliquen la patogénesis lesional.

 

 

 

 

En conclusión,  esta propuesta pretende:

 

 ·  Facilitar un diagnóstico más profundo del alcance de las lesiones evidentes.

 ·  Previsión, predicción e indagación de otras posibles lesiones que en principio pudieran pasar desapercibidas.

 ·  Explicar el mecanismo de producción de lesiones y su nexo causal, atendiendo a los “patrones” lesionales establecidos previamente con carácter orientativo.

 ·   Proporcionar datos, conocimientos en general, que propicien un desarrollo para mejorar la seguridad vial.

 

Los  aspectos macrocinemáticos del accidente sirven para explicar la violencia del impacto y el efecto destructivo consiguiente, las cadenas biocinemáticas llamadas a interaccionar ante un insulto que irrumpe en un medio que violentamente se ha vuelto hostil. “Conocido el tipo de impacto, puede ayudar a descubrir lesiones secundarias u ocultas” (J. O´BRIEN).

  

Se hace preciso fomentar el “mestizaje” profesional, término que cada vez va adquiriendo más importancia en la sociedad actual a todos los niveles, huyendo de planteamientos verticales, a veces fruto de la haraganería, lo que a su vez servirá, por una parte, para mejorar el tratamiento de las víctimas de los accidentes de tráfico, y, por otra parte, para impulsar la investigación con fines preventivos.

 

 

 

© MR Jouvencel

15/abril/2007

mrjouvencel@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

Textos de referencia publicados por el autor.-

 

 

Biocinemática del Accidente de Tráfico. Ediciones Díaz de Santos, S.A. Madrid, 2000

 

Latigazo cervical y colisiones a baja velocidad.  Ediciones Díaz de Santos, S.A. Madrid, 2003

 

En esta misma web, www.peritajemedicoforense.com,  pueden consultarse otros trabajos de interés en el ámbito de la accidentología clínica.